Feminismo

El feminismo defiende la igualdad social, política, económica e intelectual de las mujeres y los hombres. El Feminismo define un punto de vista político; es distinto de sexo o género.

El feminismo significa cosas muy diferentes para diferentes personas. Las muchas variantes del feminismo están asociadas a una variedad de puntos de vista filosóficos y políticos. Sue V. Rosser ha distinguido al menos diez enfoques feministas diferentes en la ciencia y la tecnología (Rosser, 2008).

Muchas personas en Europa, EE.UU. y en otras partes practican el feminismo sin auto-identificarse como “feministas.” La gran mayoría de las personas en Europa y EEUU son feministas, al menos, feministas liberales- es decir, apoyan la igualdad y las oportunidades profesionales para las mujeres. Es importante reconocer que lo que está etiquetado como “feminista” en un tiempo y lugar se convierte en algo ya habitual en otro. Es un fenómeno curioso que cuando las prácticas o puntos de vista feministas se aceptan ampliamente por la ciencia, la medicina, la ingeniería, o la cultura en general, ya no se consideran “feministas”, sino simplemente “justas” o “verdaderas”. El resultado es que el término “feminista” continúa haciendo referencia a las personas y las políticas en la vanguardia radical (Schiebinger, 1999).

Aquí presentamos cuatro enfoques feministas amplios. Aunque estos enfoques son diferentes, no son excluyentes entre sí, ni tampoco sustitutivos unos de otros. Estos enfoques representan estrategias básicas que guían la investigación, la legislación y las políticas.

1. Feminismo liberal o el enfoque de la igualdad, ha sido la principal forma de feminismo en los EE.UU. y gran parte de Europa Occidental desde la enérgica llamada por la igualdad para las mujeres de la feminista inglesa Mary Wollstonecraft en su Vindicación de los derechos de la mujer en 1792. Su trabajo contribuyó a importantes modificaciones en la legislación dirigidas a garantizar a las mujeres la igualdad de derechos, de educación, de salario, y de oportunidades  (en Europa el Tratado de Amsterdam de 1999, en los EE.UU., Equal Pay Act of 1963, Title IX of the Education Act Amendments of 1972, y la Equal Opportunity Employment Act of 1972). El feminismo liberal ha sido criticado por no reconocer las diferencias de sexo y género. A menudo se considera “asimilacionista”, lo que significa que pide a las mujeres, y no la sociedad o la cultura, que cambien para tener éxito.

2. El feminismo de la diferencia representa una amplia gama de feminismos que hacen hincapié en las diferencias entre mujeres y hombres. Este enfoque surgió en los años 80 y 90 en un esfuerzo de revalorizar cualidades tradicionalmente devaluadas como “femeninas” -como la subjetividad, el cuidado, los sentimientos, o la empatía. Este enfoque identifica los sesgos en ciencia y tecnología viendo desde puntos de vista femeninos -a veces llamadas “las formas de conocer de las mujeres”- las cosas que se han pasado por alto. El feminismo de la diferencia ha sido criticado por ser esencialista. Tiende a idealizar la feminidad y la masculinidad tradicional y a reforzar los estereotipos convencionales. Este enfoque no tiene en cuenta que las mujeres y los hombres en todas las clases y culturas tienen muchas perspectivas y valores diferentes.

3. El co-construccionismo analiza cómo la ciencia / tecnología y el género se conforman mutuamente (Faulkner, 2001; Oudshoorn et al, 2004.). Las identidades de género se producen de forma simultánea con la ciencia y la tecnología; ninguna precede a la otra. El género se entiende como material, discursivo y social; impregna los productos, la cultura y las identidades sociales. El Co-construccionismo busca evitar tanto el determinismo tecnológico (entendiendo la tecnología como el principal impulsor de la modernidad) y el esencialismo de género (entendiendo las características de género como innatas e inmutables).

4. El análisis de sexo y género enriquece la investigación en ciencia, en salud y medicina, y en ingeniería mediante el análisis de cómo el sexo y el género influyen en todas las fases de la investigación, incluyendo el establecimiento de prioridades, la toma de decisiones de financiación, el establecimiento de objetivos y métodos del proyecto, la recopilación y análisis de datos, la evaluación de resultados, el desarrollo de patentes y la transferencia de las ideas a los mercados (Schiebinger et al., 2011). Este enfoque prioriza el análisis (no la prescripción) para guiar los esfuerzos en la consecución de la igualdad de género. Al mismo tiempo, este enfoque emplea el análisis de sexo y género como un recurso para estimular la creatividad en la ciencia y la tecnología, y de esta manera mejorar la vida tanto de las mujeres como de los hombres.

Bibliografía

Faulkner, W. (2001). The Technology Question in Feminism: A View from Feminist Technology Studies. Women’s Studies International Forum, 24 (1), 79-95.

Oudshoorn, N., Rommes, E., & Stienstra, M. (2004). Configuring the User as Everybody: Gender and Design Cultures in Information and Communication Technologies. Science, Technology & Human Values, 29 (1), 30-63.

Rosser, S. (2005). Through the Lenses of Feminist Theory: Focus on Women and Information Technology. Frontiers: A Journal of Women’s Studies, 26 (1), 1-23.

Schiebinger, L. (1999). Has Feminism Changed Science? Cambridge: Harvard University Press.

Schiebinger, L., & Schraudner, M. (2011). Interdisciplinary Approaches to Achieving Gendered Innovations in Science, Medicine, and Engineering. Interdisciplinary Science Reviews, 36 (2), 154-167.