El problema de enfatizar demasiado las diferencias de género

Poner demasiado énfasis en las diferencias de sexo puede conducir a error. Este problema puede ocurrir:

1. Cuando las diferencias de sexo se afirman sin pruebas ni documentación suficiente

Se necesitan datos estadísticos sólidos y revisados para respaldar las afirmaciones científicas referentes a las diferencias de sexo. Los equipos de investigación pueden afirmar o sugerir diferencias de sexo, incluso en ausencia de análisis de datos o de datos suficientes. El sesgo en contra de informar sobre resultados negativos o nulos significa que se informa más a menudo acerca de los resultados donde hay diferencia de sexo en contraposición a cuando hay resultados sin diferencias de sexo (OIM, 2012).

Ejemplo (Genética de las enfermedades): Muchas enfermedades muestran diferencias en la prevalencia según el sexo y otras características genéticas. Por ejemplo, el lupus sistémico es una enfermedad autoinmune con una mayor prevalencia en las mujeres que en los hombres (es decir, el sexo es un factor de riesgo) y una mayor prevalencia en personas con formas específicas de genes de antígenos leucocitarios humanos (es decir, la composición genética es un factor de riesgo) (Martens et al., 2009). Como resultado, los investigadores/as están interesados en determinar cómo el sexo y otras características genéticas interactúan para determinar el riesgo -si un rasgo genético particular es un factor de riesgo para las mujeres o sólo para los hombres- y si esta información podría ser útil en la detección de enfermedades. Un examen de los estudios revisados por especialistas que informaban de “diferencias relacionadas con el sexo en las asociaciones genéticas” determinó que “la mayoría de las afirmaciones estaban insuficientemente documentados o eran falsas.” Algunos de los problemas eran la falta de grupos de control, comparando diferentes cohortes de mujeres y hombres (como, por ejemplo, las cohortes de edades diferentes), y muchos otros (Patsopoulos et al., 2007).

2. Cuando las diferencias entre mujeres y hombres son atribuidas erróneamente al sexo

Los equipos de investigación pueden asumir que las diferencias entre mujeres y hombres se deben al sexo cuando en realidad otros factores -tales como los roles de género o el estatus socioeconómico– también entran en escena. Poner demasiado énfasis en las diferencias sexuales puede conducir, e históricamente ha conducido, a estereotipar a mujeres y a hombres. El U.S National Institute of Medicine de EE.UU. ha señalado que “Históricamente, los estudios sobre la raza, la etnia, la edad, la nacionalidad, la religión y el sexo han dado lugar en ocasione a prácticas discriminatorias.” El comité recomendó estudiar estas prácticas para que no vuelvan a repetirse (Pardue et al., 2001).

Ejemplo (Diseño de software): las empresas de videojuegos han producido juegos “rosas” o “azules”, de acuerdo a las creencias acerca de las diferencias fundamentales entre los intereses y capacidades de las mujeres y de los hombres, que a veces son vistos como innatos. Los juegos azules suelen centrarse en el combate, y los juegos rosas se centran en la moda. Investigaciones recientes muestran que las normas de género acerca de la idoneidad de los videojuegos influyen en los patrones de juego de hombres y mujeres. Estas normas están cambiando, y algunos de los juegos actuales más populares cuentan con una proporción similar de jugadores y jugadoras. Diseñar para un público amplio es a menudo una estrategia más exitosa que la creación de juegos destinados solo a jugadores de un mismo sexo (ver Estudio de caso: Videojuegos) (Faulkner et al, 2007.).

3. Cuando el sexo se enfatiza para excluir a otras variables importantes

Ejemplo (Bioingeniería y Medicina): ¿Es necesaria una prótesis de rodilla específicamente femenina? En general, existe una falta de evidencia para asegurar que las prótesis específicas para las mujeres mejoran los resultados de artroplastia total de rodilla en las pacientes. El sexo influye tanto en la altura como en la morfología de la rodilla, pero la evidencia sugiere que la elección de una prótesis de rodilla es mejor cuando se basa en la variable continua de la altura que cuando se basa en la variable binaria del sexo. Poner demasiado énfasis en las diferencias de sexo en las prótesis de rodilla puede causar daño tanto a hombres como a mujeres -la rodilla “femenina” puede ser una buena solución fisiológica para algunos hombres y una mala para algunas mujeres (véase el Estudio de caso: De- gendering the Knee).

Bibliografía

Faulkner, W., & Lie, M. (2007). Gender in the Information Society: Strategies of Inclusion. Gender and Technology Development, 11 (2), 157-177.

Institute of Medicine (IOM) Board on Population Health and Public Health Practice. (2012). Sex-Specific Reporting of Scientific Research: A Workshop Summary. Washington D.C.: National Academies Press.

Martens, H., Nolte, I., van der Steege, G., Schipper, M., Kallenberg, C., & Meerman, G. (2009). An Extensive Screen of the HLA Region Reveals an Independent Association of HLA Class I and Class II with Susceptibility for Systemic Lupus Erythematosus. Scandinavian Journal of Rheumatology, 38 (4), 256-262.

Pardue, M., & Wizemann, T. (Eds.) (2001). Exploring the Biological Contributions to Human Health: Does Sex Matter? Washington D.C.: National Academy Press.

Patsopoulos, N., Tatsioni, A., & Ioannidis, J. (2007). Claims of Sex Differences: An Empirical Assessment in Genetic Associations. Journal of the American Medical Association, 298 (8), 880-893.