Estereotipos

Un estereotipo es una creencia muy extendida, simplificada y esencialista acerca de un grupo específico. Los grupos son a menudo estereotipados en función del sexo, la identidad de género, la raza y el origen étnico, la nacionalidad, la edad, el nivel socioeconómico, el idioma, etc. Los estereotipos están profundamente arraigados en las instituciones sociales y la cultura en general. A menudo son evidentes incluso en las primeras etapas de la infancia, influyendo y dando forma a la manera en la que las personas interactúan entre sí. Por ejemplo, los equipos de diseño de videojuegos diseñaron una plataforma de juegos para niñas en rosa, porque eso es lo que los padres y madres (que compraban el juego) percibieron como aquello que sus hijas querían. Las propias niñas preferían colores metálicos más oscuros (Rommes, 2006).

Los estereotipos de género reflejan nociones normativas de feminidades y masculinidades, de mujeres y hombres. Sin embargo, al igual que todos los aspectos de género, lo que constituye la feminidad o masculinidad estereotipada varía entre las culturas y con el momento histórico. Los estereotipos de género típicamente representan feminidades y masculinidades como opuestos binarios o dualismos, como, por ejemplo, entre emotividad y racionalidad.

Al simplificar el tema, los estereotipos ignoran tanto la complejidad como la diversidad que se encuentra empíricamente cuando uno examina a las personas reales y sus prácticas; por su propia naturaleza, los estereotipos distorsionan los grupos que tratan de describir. Los estereotipos a menudo persisten incluso cuando la realidad estadística en la que en un principio se basan, cambia. Por ejemplo, el estereotipo de la mujer ama de casa se ha mantenido incluso en los países donde la mayoría de las mujeres tienen un empleo remunerado a tiempo completo.

Por todas estas razones, los estereotipos no son una base sólida para hacer interpretaciones en el curso de la investigación o para emitir juicios sobre la población a la que van dirigidas y la clientela. Los equipos de investigación e ingeniería deben desafiar los estereotipos y buscar en su lugar bases empíricas solidas cuando piensen en los grupos que pretenden estudiar o en las tecnologías a desarrollar. Las feminidades y masculinidades son plurales y dinámicas. Las mujeres, por ejemplo, tienen una amplia variedad de intereses y habilidades. Si un teléfono móvil está diseñado para una mujer “estereotipada”, no será de interés para aquellas mujeres que no encajan en el estereotipo promovido (Faulkner, 2004).

Evitar los estereotipos

1. Informarse sobre las personas y las prácticas reales – según las clases, regiones, niveles educativos, etc; no hacer suposiciones basadas en las nociones normativas o estereotipadas sobre las mujeres y los hombres.

2. Tener en cuenta tanto los mecanismos estructurales y culturales en los que, a menudo, se basan las divisiones y desigualdades de género. Los métodos basados en la observación son más propensos a revelar importantes dinámicas invisibles que las entrevistas o encuestas, sobre todo porque las prácticas reales de las personas pueden ser diferentes de lo que cuentan de sí mismos.

3. Tratar de dejar en evidencia los “desajustes” entre las normas, supuestos o estereotipos de género, y las personas o las prácticas reales. Al hacer esto se pueden revelar espacios fértiles para una innovación creativa con enfoque de género capaz de impulsar el progreso científico y tecnológico y, al mismo tiempo, se mejora la igualdad de género.

La amenaza del estereotipo

Los estereotipos pueden afectar negativamente al rendimiento. “La amenaza del estereotipo”-  la amenaza percibida de ser reducido al estereotipo del grupo con el que uno se identifica-puede llevar a individuos capaces dentro de un grupo a “cumplir” con el estereotipo negativo de su grupo. Por ejemplo, cuando a las mujeres jóvenes se les recuerda su sexo antes de hacer un examen de matemáticas, al solicitar que marquen la casilla de “hombre” o “mujer”, tienden a puntuar más bajo que cuando no hay casilla de H / M para marcar (Steele , 1997). Del mismo modo, el rendimiento de los estudiantes blancos de ingeniería en una prueba de matemáticas disminuye si estos hombres se les dice que estudiantes de ingeniería de Asia están realizando la misma prueba (Página 2007).

Bibliografía

Faulkner, W. (2004). Strategies of Inclusion: Gender and the Information Society. Edinburgh: University of Edinburgh.

Page, S. (2007). The Difference: How the Power of Diversity Creates Better Groups, Firms, Schools, and Societies. Princeton: Princeton University Press.

Rommes, E. (2006). Gender Sensitive Design Practices. In Trauth, E. (Ed.), Encyclopedia of Gender and Information Technology, pp. 675-681. Hershey: Idea Group Publishing.

Steele, C. (1997). A Threat in the Air: How Stereotypes Shape Intellectual Identity and Performance. American Psychologist, 52 (6), 613-629.