Método: reconsiderar prioridades y resultados de la investigación

Los investigadores/as e ingenieros/as, el personal directivo y otros agentes involucrados, toman decisiones estratégicas sobre el trabajo que se lleva a cabo: establecen las prioridades para futuras investigaciones. Este método examina la forma de abordar las posibles consecuencias de decisiones estratégicas en términos de sexo o género.

Son varios los factores que influyen en la forma en la que la ciencia y la ingeniería conciben su investigación y desarrollan sus prioridades;  estos factores pueden plantear cuestiones relacionadas con el género y el sexo. Algunos de estos factores son:

  • las iniciativas de financiación pública y privada
  • la financiación y la presión del sector industrial
  • las prioridades de financiación y la presión del sector militar
  • las prioridades de financiación y la presión del sector de la salud
  • el marco regulador
  • las investigaciones de mercado sobre competidores o sobre segmentos particulares del mercado
  • la configuración de las disciplinas académicas
  • las trayectorias profesionales y la normativa relativa a la promoción
  • los movimientos e iniciativas políticas y culturales
  • la voluntad de resolver los problemas sociales
  • las experiencias e intereses personales
  • las creencias y los supuestos inconscientes

Preguntas fundamentales para analizar el significado (si lo hay) de sexo y género:

1. ¿De qué manera las normas de género influyen en las prioridades? ¿Qué preguntas sobre el sexo y el género han orientado las prioridades elegidas, y de qué manera pueden dar forma o limitar el programa establecido (Schiebinger et al., 2010)?

a.¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de la investigación en términos de impacto potencial sobre la igualdad de género? Por ejemplo, existe impacto sobre la igualdad de género si las tecnologías de apoyo responden más a las necesidades de los hombres que a las de las mujeres. La histórica predeterminación masculina en los sistemas de síntesis de voz – prejuicio que muy probablemente ha sido inconsciente y que podría ser el resultado de la masculinización del personal en estos ámbitos de trabajo- significaba que las mujeres que necesitaban sistemas de apoyo para hablar no tenían voces femeninas donde elegir (ver Estudio de Caso: Tecnologías del Habla)

b.¿Qué normas o relaciones de género serán desafiadas o reforzadas por una línea particular de investigación o desarrollo (Oudshoorn, 1994)? Por ejemplo, cuando los desarrolladores de software producen juegos “rosas” para las niñas (como el Barbie Fashion Designer), pueden inadvertidamente reforzar los estereotipos de género sobre los intereses de las niñas y las mujeres. La creación de distintos juegos “azules” y “rosas”, para niños y niñas, refuerza el esencialismo de género y puede llegar a ser una estrategia poco productiva: desde el año 2007 Guitar Hero, el juego más utilizado entre los adultos jóvenes de entre 12 y 17 años de edad, tiene un público prácticamente equilibrado de jóvenes de ambos sexos (ver Estudio de Caso: Video Juegos).

c.¿Qué se está pasando por alto cuando el trabajo de investigación o de desarrollo se guía por suposiciones de género en lugar de por evidencias? ¿Se están perdiendo los investigadores/as oportunidades para una innovación productiva? Un ejemplo: la investigación sobre la determinación del sexo se ha centrado históricamente en la determinación de los testículos y ha descuidado la genética del desarrollo de los ovarios (ver Estudio de Caso: Genética de la Determinación Sexual).

2. ¿A quién beneficiarán las investigaciones, y quién se verá excluido? La investigación o el desarrollo tecnológico ¿tendrán un impacto diferente en las mujeres que en los hombres, o en grupos particulares de mujeres y hombres? (Harding, 1991; Oudshoorn et al., 2002; IOM, 2010). Por ejemplo, las tecnologías de apoyo tienen el potencial para ayudar a las personas mayores a seguir siendo independientes; los diseñadores/as de estas tecnologías deberían tener en cuenta que la mayoría de las personas mayores y la mayoría de quienes cuidan de ellas son mujeres (ver Estudio de Caso: Explorando Mercados para las Tecnologías de apoyo para Mayores).

a. ¿Deben la investigación y la tecnología diferenciar entre hombres y mujeres? Si es así, ¿qué tipo de mujer u hombre (por ejemplo, urbano o rural, ancianos o jóvenes)? ¿Qué normas, relaciones o identidades de género son relevantes para estos grupos?

b. ¿Hay cuestiones relacionadas con el sexo biológico que pudieran ser relevantes?

3. ¿Las prácticas y las prioridades establecidas por organismos de financiación fomentan las innovaciones de género? Ya existen algunos organismos de financiación que requieren que los beneficiarios potenciales evalúen si el sexo y el género, y de qué manera, son relevantes para los objetivos y los métodos de la investigación que se propone (ver: Políticas).

a. ¿Se puede llegar a nuevas metas antes no conseguidas y abrir nuevos mercados al incluir el análisis de sexo y género en la investigación o la tecnología? Por ejemplo, las enfermedades cardiacas han sido consideradas hasta hace poco como una enfermedad masculina; las pruebas de diagnóstico “basadas en la evidencia”, los tratamientos y los protocolos clínicos se basaban por tanto en la presentación más común y en la fisiopatología en los hombres. Sin embargo, las enfermedades del corazón son también una de las principales causas de muerte para las mujeres. Abordar los problemas cardíacos en las mujeres ha exigido cambios en las prioridades de la investigación y ha conducido a numerosos replanteamientos sobre este tipo de enfermedades (ver Estudio de Caso: Enfermedades Cardiacas).

b. ¿Qué oportunidades potenciales están perdiendo los investigadores/as al no considerar la variable de sexo o género? Por ejemplo, los cinturones de seguridad de los automóviles pueden dañar a los fetos incluso en colisiones de bajo impacto. Los ingenieros/as han perdido por tanto la oportunidad de diseñar un cinturón de seguridad que también garantice la seguridad de las mujeres embarazadas. Esto podría abrir nuevas oportunidades de mercado, además de cubrir las necesidades de seguridad de los fetos.

c. ¿Están socavando estas oportunidades perdidas los objetivos de las agencias financiadoras?

4. ¿Son necesarios nuevos datos para tomar decisiones acerca de las prioridades de financiación?

a. ¿Qué necesitan saber los organismos de financiación, con el fin de poder hacer juicios basados en la evidencia, sobre la integración del sexo o el género en las prioridades de la investigación y el desarrollo? ¿Qué evidencias existen? ¿Qué datos se deben recoger? Por ejemplo, se necesitan datos para determinar si la creación de videojuegos dirigidos a jóvenes mujeres es una estrategia eficaz para aumentar la representación de las mujeres en la tecnología de la información (ver Estudio e Caso: Video Juegos).

Bibliografía

Faulkner, W., & Lie, M. (2007). Gender in the Information Society: Strategies of Inclusion. Gender, Technology, and Development, 11 (2), 157-177.

Harding, S. (1991). Whose Science? Whose Knowledge?: Thinking from Women’s Lives. Ithaca: Cornell University Press.

Institute of Medicine (IOM). (2010). Women’s Health Research: Progress, Pitfalls, and Promise. Washington, D.C.: United States National Academies Press.

Kafai, Y. Heeter, C., Denner, J., & Sun, J. (2008). Pink, Purple, Casual, or Mainstream Games: Moving Beyond the Gender Divide. In Kafai, Y., Heeter, C., Denner, J., & Sun, J. (Eds.), Beyond Barbie and Mortal Kombat: New Perspectives on Gender and Gaming, pp. XI-XXV. Cambridge: Massachusetts Institute of Technology (MIT) Press.

Lenhart, A., Kane, J., Middaugh, E., Macgill, A., Evans, C., & Vitak, J. (2008). Teens’ Gaming Experiences are Diverse and Include Significant Social Interaction and Civic Engagement. Washington, D.C. : Pew Internet and American Life Project.

Oudshoorn, N. Saetnan, A. & Lie, M. (2002). On Gender and Things: Reflections on an Exhibition on Gendered Artifacts. Women’s Studies International Forum, 25 (4), 471-483.

Oudshoorn, N. (1994). Beyond the Natural Body: An Archaeology of Sex Hormones. London: Routledge.

Schiebinger, L., & Klinge, I. (Eds.) (2010). Gendered Innovations: Mainstreaming Sex and Gender Analysis into Basic and Applied Research. Brussels: European Commission.