Método: repensar conceptos y teorías

Las teorías proporcionan un marco para explicar y predecir fenómenos. Los conceptos se refieren a la manera en la que los datos se describen e interpretan, además de cómo se categorizan fenómenos particulares. Algunas teorías se refieren a un campo completo y adquieren la condición de paradigma; otras se refieren a algunas de las cuestiones o temas dentro de un campo. En ambos casos, las teorías y los conceptos enmarcan la forma en que se lleva a cabo la investigación dentro de un determinado sector o área temática, afectando a:

  • lo que constituye un tema de investigación interesante
  • lo que requiere una explicación (por ejemplo, preguntas de investigación interesantes)
  • lo que es considerado evidencia
  • la manera en la que se interpretan las evidencias (incluyendo los conceptos utilizados)
  • qué métodos se consideran apropiados

El motivo de reconsiderar los conceptos y las teorías importantes relacionados con el sexo y el género es asegurar:

  1. Que cualquier hipótesis formulada, o asunto abordado, se base en la mejor información disponible.
  2. Que los conceptos y las teorías adoptadas no impidan que los investigadores/as conozcan los aspectos importantes relativos al sexo y al género que podrían ser una rica fuente de innovación.

Veamos un ejemplo de cambio en los conceptos básicos y teorías:

En un principio, en arqueología sólo se catalogaban como “herramientas” algunos objetos de piedra tales como flechas finamente talladas, lanzas, hachas de mano y otros artículos similares. Esta clasificación llevaba a los teóricos/as a considerar las primeras sociedades humanas como sustentadas básicamente en la caza mayor. En un segundo paso, se asumió (en base a las reglas actuales), que los hombres eran quienes cazaban y quienes fabricaban las herramientas. Cuando el concepto de “herramienta” se amplió incluyendo también herramientas de piedra tallada usadas para la recolección de frutos, la artesanía del cuero y la madera, cosechar el grano, etc. los teóricos/as  comenzaron a entender mejor la amplia variedad en torno a la producción de alimentos en las primitivas sociedades humanas. La extensión del concepto de “herramientas” en las sociedades prehistóricas dio lugar a nuevas preguntas acerca de lo que los primeros hombres solían comer  y también acerca de los objetivos económicos y culturales de estas sociedades (Conkey, 2007; Gero, 1993).

Ejemplo de cambio en un concepto básico:

La osteoporosis, se ha definido tradicionalmente como una enfermedad típica de las mujeres blancas tras la menopausia. Sin embargo, los hombres constituyen casi un tercio de los pacientes con fracturas de cadera causadas por la osteoporosis en Europa y los Estados Unidos. Está resultando evidente que algunos de estos casos fueron mal diagnosticados debido al limitado alcance en las definiciones. Volver a definir la osteoporosis, incluyendo a los hombres y a otras minorías como grupos de riesgo, ha dado lugar a nuevas investigaciones y prácticas clínicas  que abordan la osteoporosis en poblaciones más grandes (ver Estudio de Caso: Osteoporosis). En contraste, las enfermedades cardiacas fueron clasificadas como enfermedades típicas en varones de mediana edad. Sin embargo, las enfermedades cardíacas son también una de las principales causas de muerte en mujeres. Redefinir las enfermedades cardiacas para que se incluyan a las mujeres, ha llevado a la necesidad de revisar los síntomas de estas dolencias e identificar nuevas herramientas de diagnóstico. Puede que sea también necesario reconsiderar la población empleada para los ensayos clínicos, evitando la proporción tradicional de 70% hombres y 30% mujeres. (ver Estudio de Caso: Enfermedades Cardiacas).

Preguntas

1.¿Qué “hipótesis de base” (en caso de que las haya) sobre el sexo y el género dan forma o se integran en los conceptos y las teorías de una disciplina? Puede que no sean explícitas. Las hipótesis de base son ideas preconcebidas y prácticas compartidas dentro de una comunidad investigadora que se consideran incuestionables (Longino, 2002). Analizar el género, el lenguaje y las representaciones visuales puede ayudar a revelar las suposiciones inconscientes que conforman los conceptos y teorías.

2.¿Cuáles son las implicaciones de los conceptos y de las teorías de sexo y género en cuanto a la forma en la que se lleva a cabo la investigación dentro de una disciplina; es decir, la elección de los temas de investigación, los métodos utilizados, lo que es considerado evidencia, y cómo se interpreta? ¿De qué manera estos conceptos y teorías intervienen en la formulación de las preguntas de la investigación?

3.¿Qué aspectos relacionados con el sexo y el género no se abordan, son mal interpretados o bien incomprendidos debido a la forma en la que los conceptos y las teorías se conforman en una determinada disciplina? Por ejemplo, el concepto de “out-of-position driver” excluye a algunas personas como parte de la población para la que diseñan los ingenieros/as (ver Estudio de Caso: Test de Accidentes de Automóvil para Embarazadas).

4.¿Existen conflictos entre las suposiciones que se hacen sobre el sexo y el género (dentro de los conceptos y teorías prexistentes en un campo) y las evidencias importantes y la comprensión acerca el sexo y el género? ¿De qué manera los conceptos y teorías deben ser reconsideradas con el fin de tener en cuenta estas nuevas cuestiones?

5.¿De qué manera nuevos conceptos o teorías pueden sacar a la luz nuevas evidencias?

6.¿Abren estos conceptos y teorías nuevos espacios para las innovaciones de género?

Bibliografía

Conkey, M. (1993). Making the Connections: Feminist Theory and Archaeologies of Gender. In DuCros, H., & Smith, L. (Eds.), Women in Archaeology: A Feminist Critique, pp. 3-15. Canberra: Department of Prehistory Press at the Australian National University.

Faulkner, W., & Lie, M. (2007). Gender in the Information Society: Strategies of Inclusion. Gender, Technology, and Development, 11 (2), 157-177.

Gero, J. (1993). The Social World of Prehistoric Facts: Gender and Power in Paleoindian Research. In DuCros, H., & Smith, L. (Eds.), Women in Archaeology: A Feminist Critique, pp. 31-40. Canberra: Department of Prehistory Press at the Australian National University.

Gilbert, S. (2009). Developmental Biology, 8th Edition. Sunderland: Sinauer.

Lenhart, A., Kane, J., Middaugh, E., Macgill, A., Evans, C., & Vitak, J. (2008). Teens’ Gaming Experiences are Diverse and Include Significant Social Interaction and Civic Engagement. Washington, D.C. : Pew Internet and American Life Project.

Longino, H. (1990). Science as Social Knowledge. Princeton: Princeton University Press.

Uhlenhaut, N., Jakob, S., Anlag, K., Eisenberger, T., Sekido, R., Kress, J., Treier, A., Klugmann, C., Klasen, C., Holter, N., Riethmacher, D., Schütz, G., Cooney, A., Lovell-Badge, R., & Treier, M. (2009). Somatic Sex Reprogramming of Adult Ovaries to Testes by FOXL2 Ablation. Cell, 139 (6), 1130-1142.