Resumen del caso 

El reto:

Las categorías que se utilizan en las encuestas de transporte -y, por ende, la forma en que las estadísticas se recogen y se analizan-pueden no tener en cuenta adecuadamente el trabajo de los cuidados- el trabajo no remunerado realizado por adultos en el cuidado de niños y niñas u otras personas dependientes, incluido el trabajo relacionado con el mantenimiento del hogar. Los sistemas de transporte público se diseñan normalmente en torno a las necesidades de los pasajeros (personas que viajan entre sus hogares y lugares de trabajo por cuenta ajena). La movilidad asociada con el trabajo de los cuidados, incluyendo el cuidado de niños/as  y personas mayores, por lo general no se ha tenido en cuenta en el diseño del transporte.

Método: repensar conceptos y teorías

El innovador concepto de “movilidad del cuidado” ofrece una perspectiva en “reconocer y revalorizar el trabajo de los cuidados” (Sánchez de Madariaga, 2009). La incorporación del “trabajo de los cuidados” en las encuestas de las personas usuarias ayuda a identificar el número de viajes que las mujeres y los hombres hacen para este fin. La comprensión de las diferencias de género en el transporte público es importante para comprender el cambio climático y para planificar de forma eficiente barrios y viviendas.

Innovaciones de género:

El añadir el concepto “la movilidad del cuidado”, a las variables de recolección de datos puede hacer que el  transporte público sea más sensible a las necesidades de las y los usuarios.

Entender las diferencias de género en los viajes nos ha llevado al concepto de “encadenamiento de viajes” con implicaciones para el diseño de sistemas de transporte público.

La recopilación de datos desagregados por sexo y otros factores de intersección con el sexo y el género (como los ingresos, la situación familiar, etc) mejora la investigación y las políticas de transporte.

Caso completo

El reto:

En la investigación sobre transporte público se suelen categorizar los desplazamientos según su motivo, con el fin de comprender mejor cuáles son los patrones de transporte existentes y así planificar mejor las infraestructuras. Por ejemplo, la Federal Highway Administration de los EE.UU utiliza las siguientes categorías para clasificar los motivos de desplazamiento en el transporte público (U.S FHA, 2009):

  • al / desde el lugar de trabajo
  • negocios asociados al empleo
  • compras
  • otras gestiones familiares / personales
  • escuela / iglesia
  • sociales y recreativos
  • otros

Las categorías empleadas en las encuestas sobre transporte -y, por lo tanto, la forma en la que los datos estadístico son recogidos y analizados- pueden no tener en cuenta adecuadamente el trabajo del cuidado; es decir, el trabajo no remunerado realizado por los adultos para cuidar y atender a los niños/as u otras personas dependientes, incluyendo el trabajo relacionado con el mantenimiento del hogar.

Innovación de género 1: visibilizar la movilidad del cuidado

Esta innovación de género es una síntesis de la investigación realizada por Inés Sánchez de Madariaga (2009, 2013) en materia de transporte asociado a las tareas del cuidado. Las encuestas del uso del tiempo proporcionan una perspectiva para la evaluación de las encuestas de transporte. La Encuesta Europea Armonizada sobre el Uso del Tiempo (Harmonised European Time Use Survey-HETUS) codifica el uso del tiempo en cuarenta y nueve categorías y ofrece datos desglosados por sexo sobre el uso del tiempo en quince países. En España, las mujeres dedican más tiempo que los hombres  a realizar tareas de las tres categorías específicas  que se codifican en la encuesta como de cuidado de niños/as.

Los datos para España son similares a los promedios en toda la UE; en los 15 países encuestados, las mujeres dedican una media de 32 minutos diarios al cuidado de niños/as, los hombres dedican una media de 12 minutos. En todos los países de la UE encuestados, las mujeres dedicaron significativamente más tiempo al cuidado de niños/as que los hombres -desde 1,7 veces más en Suecia a 4,8 veces más en Letonia. Este patrón se mantiene también en los EE.UU; en 2010, las mujeres estadounidenses destinaban 32 minutos de media al apoyo y cuidado de los niños/as en el hogar, el doble que los varones estadounidense,  que destinan 16 minutos (United States Bureau of Labor Statistics , 2011). Es importante reconocer que el trabajo asociado al cuidado ha aumentado entre los hombres con el tiempo. Por ejemplo, el tiempo destinado a los cuidados entre los padres británicos, por ejemplo, aumentó nueve veces desde 1961 hasta 1999 (O’Brien et al., 2003).

El hecho de que las mujeres dediquen significativamente más tiempo que los hombres a realizar el trabajo del cuidado implica que para que la igualdad de género se dé en las políticas del transporte es necesario que en su planificación se tenga en cuenta el trabajo del cuidado, ya que muchas actividades asociadas al cuidado dependen del transporte público.

La “movilidad del cuidado” es un nuevo concepto desarrollado por Inés Sánchez de Madariaga que aporta una perspectiva para “reconocer y revalorizar el trabajo de cuidado” e identificar los desplazamiento que las mujeres y los hombres hacen con motivo de cuidar a otras personas (Sánchez de Madariaga, 2009). La incorporación de este concepto en las encuestas de transporte facilita la planificación de estos viajes en los sistemas de tránsito.

– Método: repensar el lenguaje y las  representaciones  visuales

El innovador concepto de “movilidad del cuidado”, saca a la luz importantes patrones de viaje que de otra manera permanecen ocultos dentro de otras variables empleadas en la recolección de datos (Sánchez de Madariaga, 2013; Sánchez de Madariaga, 2009). Los siguientes gráficos representan los viajes de transporte público realizados en España en 2007. La primera tabla (izquierda) representa gráficamente los datos de transporte siguiendo los criterios tradicionales de recolección y representación de datos. El empleo remunerado aparece de manera privilegiada al ser representado como una única y gran categoría. El trabajo del cuidado (en rojo) está divido en numerosas categorías pequeñas y queda oculto bajo otros epígrafes, como acompañamiento, compras u ocio.

El segundo gráfico (derecha) introduce una reconceptualización de los viajes de transporte público al recopilar todos los desplazamientos relacionados con el cuidado en una sola categoría. Al representar este tipo de viajes en una única categoría específica, se visibiliza la importancia de las tareas del cuidado, permitiendo a los ingenieros/as de transporte diseñar sistemas que funcionen adecuadamente para todos los segmentos de la población, mejoren la eficiencia urbana, y combatan el calentamiento global (Sánchez de Madariaga, 2013).

Existen algunos ejemplos reales de cómo incorporar innovaciones en la planificación del transporte para apoyar la movilidad del cuidado. En Londres, por ejemplo, estas innovaciones incluyen:

  • El acceso libre de escalones a trenes, metros y autobuses. Las autoridades de transporte están eliminando los escalones existentes entre el viario y los andenes para adaptar los recorridos a los carritos de bebé, maletas, sillas de ruedas y otros dispositivos similares. En el año 2007, el London Underground (autoridad responsable del metro de Londres) había logrado ya 47 estaciones libres de barreras arquitectónicas (“step-free stations”).
  • Mayor anchura en las puertas y pasillos que dan acceso a los medios de transporte
  • Accesos a nivel entre los andenes y los trenes (Transport for London, 2007).
Innovación de género 2: conceptualización y estudio de las cadenas de viajes

Una definición simplista de “viaje” describe cada viaje como un recorrido desde un único punto de partida a un solo destino,  empleando por lo general un único medio de transporte. Los conceptos de “encadenamiento de viajes” y “viajes multipropósito” amplían esta definición al reconocer que los viajes a menudo implican una secuencia de destinos y son multimodales (McGuckin et al, 2005b;. Hanson, 1980). La investigación llevada a cabo sobre el encandenamiento de los viajes ha estudiado la dirección de los viajes,  el tiempo invertido en el desplazamiento y el propósito de las paradas prestando atención al género y a otros factores que interactúan con el sexo y el género.

– Método: repensar conceptos y teorías

El análisis de género en el transporte requiere desafiar determinados conceptos subyacentes e identificar las deficiencias que existen en la forma de recogida los datos. También es necesario introducir nuevos conceptos y teorías que modelicen las rutas complejas que realizan  las personas en la realidad. Un estudio de movilidad realizado en los Estados Unidos entre 1995 y 2001 utilizando el concepto de encadenamiento de viajes,  ha revelado las siguientes cuestiones con respecto a los patrones de viaje de mujeres y hombres:

  • Una mayor proporción de mujeres que de hombres efectúan varias paradas en el recorrido durante los viajes entre la vivienda y el lugar de trabajo. Esta diferencia entre hombres y mujeres está disminuyendo; aunque principalmente como resultado de un aumento de los viajes encadenados entre los hombres (entre 1995 y 2001, el número de paradas que los hombres realizaron cuando regresaban a casa desde el trabajo, aumentó en un 24%).
  • Las mujeres hacen más paradas cortas que los hombres en el camino hacia o desde el trabajo para llevar a cabo las actividades del mantenimiento del hogar, tales como compras y recados familiares. Además, en familias donde trabajan dos personas, las mujeres con empleo remunerado tienen el doble de probabilidades que los hombres de ser quienes recogen y dejan a los niños/as en la escuela durante el trayecto entre la vivienda y el lugar de trabajo.
  • Otras variables demográficas interactúan con el género en la predicción de los viajes encadenados. Por ejemplo, tener un hijo menor de 5 años de edad, aumenta los viajes encadenados en un 54% para las mujeres con trabajo remunerado frente a un 19% para los hombres -ver tabla (McGukin et al., 2005a).

La investigación sobre las cadenas de viajes -atendiendo a las diferencias de género asociadas a la movilidad- ha sido la clave para el desarrollo urbano en Viena, por ejemplo. Al planificar la ampliación de líneas de metro, los equipos de ingeniería tuvieron en consideración los viajes con múltiples destinos, incluidos los viajes al trabajo, a las guarderías, colegios, hospitales y parques (Irschik, 2008).

Innovación de género 3: la recopilación de datos desagregados por sexo mejora la investigación y las políticas de transporte

En 2001, el personal funcionario del Departamento de Transporte de Suecia reconoció disparidades entre mujeres y hombres en el sector laboral del transporte (por ejemplo, la mayoría de las personas en posiciones de liderazgo eran varones, una de las forma de segregación vertical) y propuso introducir el análisis de género en las políticas y la gestión administrativa del transporte en Suecia (Sahlin et al., 2001).

Transporte en Suecia

Para avanzar en el objetivo de crear “un sistema de transporte por carretera con igualdad de género […] que esté diseñado para satisfacer las necesidades de transporte tanto para las mujeres como los hombres,” se decidió incorporar en los estudios sobre transporte los datos desagregados por sexo. Los investigadores/as descubrieron que entre las personas con empleo remunerado, una mayor proporción de mujeres (18%) que de hombres (14%) utilizaban el transporte público. También se detectaron otras diferencias.

Posteriormente, en la planificación para el proyecto de una nueva rutas de cercanías en Skåne (la provincia más al sur de Suecia), los técnicos/as “dieron prioridad a rutas que contribuyeran al fortalecimiento y desarrollo de zonas de mercado laboral local para mujeres -ya que estas regiones son más pequeñas- por encima de rutas que expandiesen las áreas de mercado laboral para  hombres, ya de por sí más extensas “(Administración de Carreteras de Suecia, 2009). La Administración de Carreteras de Suecia ha señalado también la necesidad de un sistema de transporte que apoye la igualdad de género, y de que entre sus consideraciones se incluya el hecho de que las mujeres “cargan con una mayor responsabilidad [que los hombres] en cuanto al trabajo doméstico y el cuidado de niños/as y personas mayores” (Administración de Carreteras de Suecia , 2010).

Múltiples proyectos financiados por la UE a través del 7º Programa  Marco (7PM) utilizan el análisis de sexo y género para mejorar la investigación. Por ejemplo, el proyecto  Transport Needs for an Ageing Society (TRACY) (Necesidades de transporte para una sociedad envejecida) presta “especial atención a las implicaciones de género” que  tienen las necesidades de transporte en las personas mayores (Gather et al., 2011).

– Método: el análisis de los factores que interactúan con el sexo y el género

Desagregar los datos por sexo es un primer paso. Para servir a una amplia base de usuarios, hay que considerar y analizar el modo en que otras variables interactúan con el sexo y el género (Audirac, 2008). Entre estas se incluyen:

  • La edad: La planificación de sistemas de transporte público que tienen en consideración las necesidades de movilidad de la tercera edad, supone una movilidad más segura para las personas mayores que han dejado de conducir por diferentes motivos de salud (Currie et al, 2010.). El género también interactúa con la edad en la situación de las personas que dejan conducir: investigaciones realizadas al respecto revelaron que “las mujeres mayores tenían más probabilidades que los hombres de haber planeado con anticipación el cese de la conducción, tomaron la decisión ellas mismas, y lo dejaron en el momento apropiado” (Oxley et al, 2011). La correlación entre la edad y la ubicación geográfica es un importante desafío en el apoyo a la movilidad de las personas mayores; hay más personas mayores viviendo en zonas rurales que jóvenes (O’Neill, 2010).
  • La situación familiar: La presencia de niños y niñas en el hogar -particularmente si son de corta edad- aumenta el número de viajes relacionados con el cuidado y la necesidad de rutas para dar cabida a estas necesidades (Crane, 2007).
  • El origen étnico: En los Estados Unidos, el uso de transporte público se difiere según el sexo y el origen étnico autodefinido. En todos los grupos étnicos, las mujeres realizan una mayor proporción de sus viajes en transporte público que los hombres. Aunque estas diferencias entre sexos varían según la etnia (ver el siguiente gráfico a partir de datos de Doyle et al., 2000).

 

Viajes en transporte publico, por género y etnia, EEUU

  • Ubicación geográfica: La ubicación condiciona la seguridad. Algunas novedades introducidas en el diseño urbano han hecho que el transporte sea más seguro. Entre estas innovaciones se incluyen zonas específicas para la espera, paradas de autobuses transparentes, intercomunicadores de emergencia y mecanismos de vigilancia, y servicios y rutas alternativas como los programas de petición de parada que permiten a los usuarios/as nocturnos apearse del autobús en lugares más cercanos a su destino final (Schulz et al ., 1996).

Los equipos de investigación que trabajan en el proyecto Growing Older, Staying Mobile (GOAL)  del 7º Programa Marco (7PM), han creado perfiles de personas mayores analizando conjuntamente cuestiones de género con otros factores como variables demográficas (edad, recursos económicos, empleo, etc) y patrones de uso del transporte (Hoedemaeker et al., 2012).

Conclusiones

El análisis de género en el transporte público requiere:

  1. Repensar las categorías utilizadas en las encuestas de transporte público. La “movilidad del cuidado” es un concepto innovadore que recoge importantes patrones de movilidad, y puede ser utilizado para planificar un transporte público más equitativo y sensible a las necesidades de todos los usuarios y las usuarias.
  2. Repensar conceptos básicos, tales como qué se considera como un “viaje” -sea a un solo destino o una serie de destinos “encadenados”.
  3. Recopilar datos desagregados por sexo y otras variables (como el nivel de ingresos, el origen étnico, la situación familiar, etc) que puedan ir en correlación con el uso del transporte.
Siguiente pasos

La Comisión Europea y otros organismos gubernamentales han identificado el modo en que el análisis de sexo y género puede mejorar el transporte público a través de la investigación básica y la formulación de políticas:

– Investigación básica:
  1. Analizar las diferencias biológicas entre los sexos (altura, peso, etc. de mujeres y hombres) desde la fase de diseño de elementos como los escalones, las rampas o la ubicación de botones, entre otros. Este análisis incluye un replanteamiento de tantos estándares y modelos de referencia como sean necesarios para que se reconozca el embarazo como un estado fisiológico normal (Comisión Europea, 2007).
  2. Recopilar datos de transporte desglosados por sexo e incluir factores que se entrecruzan con el sexo y el género (como “indicadores socioeconómicos y demográficos”) en el análisis de datos (Comisión Europea, 2007).
– Políticas de Transporte:
  1. Trabajar para eliminar la disparidad entre hombres y mujeres en la gestión de la planificación del transporte aumentando el número de mujeres expertas en los equipos de trabajo sobre movilidad (Comisión Europea, 2007)
  2. Realizar “auditorías de género” regulares y sistemáticas para evaluar los sistemas de transporte desde la perspectiva de género (Hamilton et al., 2000).
  3. Armonizar las estadísticas sobre transporte y el uso del tiempo dentro de la Unión Europea con el fin de dar respuesta a la movilidad del cuidado (Comisión de Transportes y Turismo del Parlamento Europeo, 2006).

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